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La movilidad colaborativa: qué es y cómo funciona

07 Mar 2019

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Elena Sanz

El 78% de los españoles ve con buenos ojos el 'carsharing', un concepto con el que se puede alquilar un vehículo entre particulares, entre clientes y empresas o compartirlo. Además, sólo se registran un 10% de incidentes.

Social Car, Cabify, Uber, BlaBlaCar, Car2Go… Hace unos años el nombre de estas empresas resultaría extraño, pero ahora son reconocibles. La movilidad colaborativa ha creado un nuevo estatus: no es lo que el usuario tiene sino lo que es tan inteligente como para no tener. Antes sólo se pensaba en ser propietario, pero la mentalidad ha cambiado. Hay muchas opciones para pensar en la movilidad de manera totalmente diferente; tanto que en España goza de una enorme aceptación: el 78% de la población ya lo aprueba, tal y como apuntó Ouishare en el III Forum Auto Finance.

Hoy en día, no hace falta ser propietario o recurrir al alquiler tradicional para conducir a diario, hacer pequeños viajes o recorrer medias y largas distancias. Sólo hace falta buscar la empresa o el particular más cercano que tenga un vehículo disponible. Divididas en ‘P2P car rental’, ‘carsharing’ y ‘carpooling’, las plataformas que giran en torno a la movilidad colaborativa se han multiplicado haciendo de este proceso algo sencillo y seguro que, además, reduce el número de coches que circulan.

La movilidad colaborativa: qué es y cómo funciona

‘P2P carsharing’

El P2P es la suma de dos factores: los gastos que genera el mantenimiento de un coche aunque pase la mayor del tiempo aparcado y el coste de adquirir un vehículo. La combinación de ambos ha dado como resultado el alquiler entre particulares. Los que se encuentran en la primera parte de la suma logran un ingreso extra por prestar su coche y los usuarios que están en la segunda parte tienen a su disposición un vehículo sin tener que asumir todos los costes que implica y a un precio más asequible que el que ofrecen las empresas tradicionales de alquiler.

Amovens

Amovens no sólo ofrece la posibilidad de compartir coche como BlaBlaCar, también dispone de un servicio de alquiler entre particulares similar a lo que hace Airbnb con las casas. En concreto, la plataforma pone en contacto a usuarios que necesitan alquilar un coche a un precio económico con particulares que quieren poner su vehículo a disposición de otros. Además, tiene la garantía adicional de un seguro a todo riesgo con asistencia en carretera las 24 horas del día de Allianz.

Drivy

Drivy es una red social que conecta a usuarios que buscan alquilar un coche por días con particulares que quieren convertir el suyo en una fuente de ingresos extra. El dueño anuncia el vehículo gratis, el cliente contacta con él y firman un contrato (disponible tanto en la página web como en la aplicación) para ceder las llaves. El precio lo marca el propietario del coche: él se queda con el 70% del total mientras que el 30% restante es para Drivy y Allianz al 50% cada parte. Es esta aseguradora la que cubre al coche con una póliza de seguros específica que no interfiere en la que ya tenga contratada el dueño.

Social Car

SocialCar da al propietario el poder de decidir cuándo y a quién alquila su coche gestionando las solicitudes y seleccionando a los conductores. Ofrece la posibilidad de guardar el vehículo en su parking para que sea la empresa la que se encargue de todo el proceso. Además el arrendatario puede buscar el coche más cercano para ir a recogerlo o pedir al propietario que lo lleve al lugar indicado: su casa, el trabajo e, incluso, el aeropuerto.

La movilidad colaborativa: qué es y cómo funciona

‘Carsharing’

El proceso es casi idéntico, pero en lugar de ser un usuario privado el que alquila su vehículo se trata de una empresa que pone a disposición de los conductores una flota de coches para acceder a ellos durante un tiempo determinado.

Bluemove

Bluemove es una opción adecuada para aquellos que necesitan moverse durante un tiempo y una distancia mayor a lo habitual en la ciudad ya que no tiene límites de zona aunque sus coches están distribuidos por los aparcamientos céntricos. Bluemove requiere un registro para que envíen la tarjeta que abre y cierra los vehículos ya que dentro de ellos se encuentra la llave. El alquiler está disponible desde 2 euros la hora, precio al que hay que añadir una tarifa de 0,29 euros por kilómetro recorrido en los 100 primeros y 0,18 a partir de esa barrera. La gasolina está incluida aunque una vez terminado el uso, debe haber, como mínimo, un cuarto de depósito.

Respiro

Respiro sigue la misma línea: propone un servicio de alquiler de coches con "todo incluido" desde 2 euros por hora. Las reservas (que se pueden modificar) se hacen a través de la aplicación y también funciona con una tarjeta-llave que abre su flota de coches y furgonetas. En Respiro sólo se paga por uso y kilometraje y los diez primeros kilómetros son gratis con la Tarifa Frecuente. Por otro lado, todos los coches incluyen una tarjeta de combustible para llenarlos cuando sea necesario sin coste adicional y cuentan con una póliza Todo Riesgo y asistencia 24 horas.

Avancar

Avancar funciona de igual manera que Bluemove y Respiro: a través de una tarjeta que abre su flota de coches y de un código PIN necesario para hacer las reservas por teléfono o internet. Los vehículos se recogen en su aparcamiento de origen, donde hay que devolverlo sin posibilidad de dejarlo en otro. Además, deberá estar limpio y tener, como mínimo, un tercio del depósito lleno; para ello cuenta con una tarjeta de carburante que permite repostar en la red Solred. Avancar cuenta con tres tipos de planes en función de las tarifas (Start, Active y Profesional), permite registrar hasta dos conductores y cuenta con seguro a todo riesgo y asistencia.

La movilidad colaborativa: qué es y cómo funciona

Car2Go

Los coches eléctricos de la empresa alemana Daimler AG ya son un elemento más del paisaje urbano madrileño. Los usuarios deben descargarse su aplicación, rellenar un formulario y validar el registro, un proceso que tiene un coste de 9 euros. La app busca los Smart Fortwo y Forfour más cercanos y ofrece la posibilidad de reservarlos para usarlos dentro y fuera de la M30. Sus tarifas oscilan entre los 0,19 céntimos por minuto de las zonas de baja demanda hasta los 0,31 céntimos por minuto de las áreas en las que sí hay más demanda, el pago se hace con tarjeta de crédito y se pueden aparcar en los lugares delimitados para ello. Además, no es necesario entregar el coche con las baterías cargadas porque Car2Go se encarga de ello.

Emov

El modelo de Emov desembarcó en Madrid con unas características parecidas a las del pionero Car2Go. Con la firma del Grupo PSA, ha distribuido su flota de Citroën C-Zero totalmente eléctricos (con cuatro plazas) por las calles de la capital con la opción de circular más allá de la M30. El funcionamiento, por su parte, es igual: tras registrarse pagando 9 euros y descargarse la aplicación, el usuario tiene que utilizarla para abrir cualquiera de los coches que podrá reservar con media hora de antelación y aparcar en cualquier lugar sin pagar el estacionamiento regulado. La tarifa es de 0,27 euros por minuto y de 69 euros diarios para usos prolongados.

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Zity

Zity fue el tercero en llegar. Lo hizo de la mano de Renault y llenó Madrid con su modelo Zoe, que cuenta con cinco plazas y un generoso maletero. El registro es gratuito y su tarifa se sitúa en los 0,26 céntimos por minuto; además cuenta con bonos de minutos y ofrece a opción ‘Standby’: el usuario puede aparcar el coche ilimitadamente sin llegar a finalizar el alquiler; durante este tiempo, el minuto se pagará a 0,09 céntimos. Uno de sus puntos a favor es que su área de cobertura es de las más amplias: llega a localidades como Pozuelo, Alcobendas y a barrios que están más allá de la M40 como el Ensanche de Vallecas.

Wible

Wible es la opción que han planteado Kia y Repsol. A diferencia de los anteriores, sus vehículos, un Niro, es híbrido enchufable por lo que su autonomía de más de 600 kilómetros que supera los 400 oficiales del Zoe. Sus tarifas son las más competitivas de todas, 0,24 céntimos el minuto, y las complementa con varias opciones: la tarifa de 24 horas se sitúa en 50 euros y a partir de la segunda hora, cuesta tres euros. Finalmente y teniendo en cuenta que es el coche más difícil de aparcar, existe la posibilidad de aparcarlos en un parking subterráneo por un euro o de dejar el vehículo propio en uno de sus tres estacionamientos (Las Tablas, Villaverde y Pozuelo) para coger allí un Wible.

La movilidad colaborativa: qué es y cómo funciona

‘Carpooling’

El carpooling consiste en compartir el vehículo con otros viajeros que se dirigen al mismo destino en idéntica fecha. La acción de compartir no se queda sólo en el coche: también entra en juego el viaje ya sea periódico o puntual. De esta manera, las personas que no poseen un vehículo privado tienen una opción más para sus viajes y tanto ellas como los conductores ahorran porque los gastos (combustible, peajes…) se reparten entre todos. Además, contribuyen a mejorar las condiciones del medio ambiente porque al haber menos coches, se reducen las emisiones de CO2.

BlaBlaCar y Amovens

En estas plataformas no se alquila el coche sino que es el dueño el que pone a disposición del resto de usuarios las plazas que tiene libres en su vehículo. Existen dos tipos de perfiles: conductores y pasajeros. Ambos deben registrarse (un proceso gratuito) para poner a disposición las plazas libres de su vehículo o para buscar un coche con sitios disponibles que tenga como destino el mismo lugar al que se quiere viajar. Además de añadir los datos del vehículo (marca, modelo, matrícula, color y combustible), se pueden señalar otros aspectos como las preferencias a la hora de viajar: cantidad de equipaje, presencia de animales, prohibición de fumar… Finalmente, se puede poner nota al conductor.

La seguridad, a debate

Empresas como Social Car, Uber, BlaBlaCar y Cabify confesaron en el citado congreso que la seguridad es el principal escollo al que se enfrentan: ante el desconocimiento de cuál es su funcionamiento, empresas y, sobre todo, usuarios tienen sus dudas a la hora de fiarse completamente de las personas que van a emplear sus vehículos. Por ello, sienten la necesidad de tener algo que les dé seguridad.

Al hilo de esto, las empresas que forman parte del mundo de la movilidad colaborativa han desarrollado distintos sistemas de validación: registrarse y confirmar este proceso lo convierte en algo trazable. Verificar es la clave y lo hacen pidiendo, incluso, los antecedentes penales. Además, se puede mandar información en tiempo real tanto sobre la ruta como sobre el conductor. Y cuando es el coche particular el que está en juego, los conductores usan mejor y con más cuidado un vehículo ajeno: según los datos que maneja Social Car, sólo un 10% registra incidentes. Ser extremadamente estrictos con las medidas de seguridad es básico.