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Gasolineras low cost: ¿mejores o peores que las tradicionales?

22 Ago 2018

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Elena Sanz

¿Por qué las gasolineras baratas tienen esos precios tan bajos? ¿El combustible será peor? Estas preguntas son las que muchos conductores se hacen a la hora de llenar el depósito. Las diferencias (de hasta 10 céntimos) no tienen tanto que ver con el carburante y sí con otros aspectos que no influyen en la calidad de la gasolina o el diésel.

Completamente integradas en el paisaje urbano y, aún más, en el extraurbano, las gasolineras low cost o baratas se han multiplicado en los últimos años debido a la crisis, a los crecientes precios del combustible y, sobre todo, desde que la Ley de Hidrocarburos cambió en 2013, lo que propició una apertura del mercado. Así es como se han convertido en una opción para muchos conductores cuando toca llenar el depósito de su coche.

Con diferencias de precios que llegan a los 10 céntimos, estas estaciones de servicio llegaron para quedarse y sacudir el negocio de las marcas tradicionales. Sus precios causan tanta curiosidad como suspicacias y provocan un aluvión de preguntas: ¿por qué son más baratas? ¿Cómo lo consiguen? ¿Será porque la gasolina o el diésel son peores? Algunos conductores todavía no tienen claro si repostar en una gasolinera low cost o no y por ello respondemos a todas estas preguntas.

La Ley de Hidrocarburos

Corría el año 2013 cuando la Ley de Hidrocarburos vivió una actualización que supuso un cambio clave en el escenario de las gasolineras. Hasta ese momento, se habían introducido algunas modificaciones que tenían como objetivo proteger al usuario, pero en esta ocasión la legislación abrió las puertas de par en par promocionando la competencia y liberalizando el suelo destinado a estaciones de servicio de combustible.

Con esta nueva ley, los requisitos sobre parcelas y licencias para montar una estación de servicio se rebajaron y posibilitaron la entrada en el sector de operadores alternativos y pequeños empresarios. El negocio se había abierto al gran público y la consecuencia evidente fue que la competencia de este mercado creció generando una guerra de precios en la que los recién llegados tenían mucho que decir… y que ganar. No en vano se llevaron una buena cuota de mercado que antes pertenecía a las petroleras y las grandes cadenas de gasolineras ya presentes.

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250 gasolineras nuevas cada año

El cambio legislativo aumentó las facilidades para poner en marcha este tipo de negocios en cualquier parcela industrial o centro comercial. De esta manera y desde 2013, cuando se modificó la ley, las estimaciones apuntan a que cada año aparecen unas 250 gasolineras nuevas. Un crecimiento que ha disparado la proliferaciones de estaciones de servicio en España hasta llegar, prácticamente, a las 11.000. De éstas, más del 25% corresponden a empresas independientes de las grandes cadenas.

En este sentido, Lérida es la provincia que cuenta con una mayor oferta de puntos de repostaje low cost; se encuentra en Cataluña, la región que atesora más gasolineras de este tipo. Completan el podio la Comunidad Valencia, en segundo lugar, y Murcia, tercera.

Los números no sólo llaman la atención en este apartado. La competitividad que reina en este mercado ha llegado a dibujar diferencias de 10 céntimos entre los combustibles de las cadenas tradicionales y las de bajo coste. ¿Qué ahorro suponen estas distancias? Algunos análisis, realizados desde el punto de vista del ahorro por litro, apuntan a 20 céntimos. Otros, que tienen en cuenta la cantidad de dinero por depósito lleno, señalan unos cinco euros de media.

Tipos de gasolineras low cost

Dentro del universo de las estaciones de servicio de bajo coste, el conductor se puede encontrar con diferentes tipos. En concreto, cuatro.

  1. Gasolineras tradicionales que, sin llegar a ser low cost o marcas blancas, bajan los precios ofertando combustibles más económicos para hacer frente a las grandes compañías
  2. Gasolineras de hipermercados: de un tiempo a esta parte las grandes superficies han puesto estaciones de servicio junto a sus instalaciones en las afueras de las ciudades. El objetivo es atraer al usuario para que compre, incluso con descuentos si repostan allí, ya que con la gasolina apenas obtienen beneficios.
  3. Gasolineras de polígono: son, normalmente, las estaciones de marcas blancas. En muchas ocasiones pertenecen a las grandes petroleras ya que éstas las crean para competir contra las low cost.
  4. Gasolineras sin personal: son las, puramente, low cost ya que carecen de personal y se basan en el autoservicio; el cliente llega, llena el depósito, paga con su tarjeta y se marcha.

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¿Las gasolineras low cost son peores?

Es la pregunta del millón que se hacen muchos conductores cuando toca llenar el depósito de su vehículo. ¿La gasolina de una estación de servicio low cost es peor por ser más barato? Lo cierto es que no: tiene la misma calidad que el combustible disponible en los puntos de las marcas tradicionales.

La razón es simple: en España existe un único suministrador de carburante que es la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Esta empresa, según la Ley de Hidrocarburos, almacena el petróleo de las refinerías nacionales, lo reparte y lo transporte hasta cualquier estación de servicio independientemente de si es low cost o no. Este combustible pasa una serie de controles y cumple con unas normas de calidad, por lo tanto es igual para todas las estaciones de servicio. Eso sí, a pesar de estos exhaustivos exámenes, el carburante no es perfecto.

La universidad de Barcelona y, en concreto, la rama de Ingeniería Química puso en marcha un estudio en el que analizaron el combustible de una marca tradicional y el procedente de una gasolinera low cost. La conclusión final señaló que sólo había una cosa que era distinta: el uso de aditivos. Éstos se pueden añadir al carburante y marcan, en parte, las diferencias entre los precios de unas gasolineras y otras ya que si están presentes, el precio será más alto.

Los aditivos son productos químicos que suman alguna cualidad al combustible y, además, ayudan a que los conductos estén limpios durante más tiempo, logran que el octanaje sea un poco mayor, generan más potencia, incrementan la eficiencia de combustión, alargan la vida del motor y contaminan menos. Eso sí, el conductor debe tener en cuenta que los milagros no existen y las promesas que hacen las grandes marcas cuando publicitan la presencia de estos aditivos no siempre se cumplen o tardan en hacerlo.

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¿Por qué las gasolineras low cost son más baratas?

La ausencia de aditivos es, como hemos dicho, uno de los motivos ya que el uso de los mismos encarece el litro, aproximadamente, un par de céntimos. Evidentemente, no es lo único que influye. El negocio tiene como objetivo lograr un beneficio bajo por cada litro, pero vender mucho. Para ello, las gasolineras low cost ofrecen precios bajos gracias a la alta reducción de costes. Lo hacen atacando tres frentes.

  1. Personal mínimo o inexistente: el 60% de los costes de una gasolinera proviene del personal. Las low cost optan por una de estas dos fórmulas: tener una sola persona para cobrar o prescindir completamente de la plantilla sustituyéndola por máquinas de pago. Los centros que no están atendidos casi no tienen gastos y, por lo tanto, pueden reducir sus costes y el precio por litro.
  2. Terreno barato: la mayor parte de estas gasolineras buscan ubicaciones más o menos alejadas de los centros urbanos o, directamente, se instalan en zonas industriales para que el suelo les salga más barato.
  3. Zonas comerciales: en muchas ocasiones estas estaciones de servicio están en recintos comerciales que pertenecen a grandes marcas o empresas. De esta forma, aunque tengan un margen de beneficio bajo o nulo, lo compensan con la afluencia de compradores al centro comercial.

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¿Qué gasolinera elegir: tradicional o low cost?

Teniendo en cuenta la constante escalada que viven los precios del combustible, es lógico que los conductores se afanen en la búsqueda de la gasolinera con los mejores precios. Es en ese momento cuando entran a valorar si se decantan por un carburante básico o por uno con aditivos teniendo en cuenta siempre las características de su vehículo. ¿Cuál es el más adecuado? La elección siempre recaerá en el usuario. Teniendo en cuenta que tanto uno como otro tiene la misma calidad, la balanza sólo se decantaría a favor del combustible con aditivos si el conductor busca obtener una serie de beneficios para su motor a largo plazo.

Incluso se puede llevar a cabo una prueba en primera persona de dos formas diferentes. Por un lado se puede usar el ordenador de a bordo para comprobar los consumos y la duración y por otro, el cuentakilómetros parcial. Es un control menos sofisticado, pero igualmente válido. Consiste en hacer el mismo recorrido después de haber repostado en una gasolinera tradicional y tras haberlo hecho en una low cost. Apuntando el número de kilómetros en una y otra ocasión, el conductor podrá comparar y saber cuál es la mejor opción para su vehículo y para su bolsillo.

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