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Las principales averías causadas por los conductores

26 Jun 2018

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Elena Sanz

Si hay algo que los conductores temen es el paso por el taller. En el caso de las revisiones puntuales es inevitable, pero cuando un elemento del coche se rompe... poco se puede hacer. Eso sí, poco no significa nada ya que hay cosas que el conductor puede hacer para ahorrarse ese mal trago. Una de ellas es corregir los malos hábitos que se adquieren al volante y que acaban provocando algunas averías.

Entre la forma de conducir que se aprende en la autoescuela y las maneras que los conductores van adquiriendo con el paso del tiempo hay una gran diferencia. En algunas ocasiones, estas costumbres son positivas, pero otras veces son todo lo contrario: no sólo perjudican al conductor, también al vehículo. Se trata de despistes que a largo plazo acaban convirtiéndose en un problema. Y es que estos malos hábitos pueden ser la causa de diversas averías en el vehículo. Teniendo en cuenta esto (y el efecto que puede tener el bolsillo del conductor, sobre todo, si le toca comprar un coche nuevo), hemos recopilado estos pequeños vicios para evitar gastos innecesarios. Ya se sabe, más vale prevenir que curar.

Las principales averías causadas por los conductores

Motor

El motor es el ‘core’ del vehículo y, por lo tanto, hay que tener especial cuidado con él. No en vano, el 13% de los coches que pasan por el taller lo hacen debido a las malas técnicas. La forma de conducir, evidentemente, influye de manera directa sobre su vida útil. Por ello, es recomendable ser lo más equilibrado posible ya que al volante las formas bruscas aceleran el desgaste de toda la mecánica y pueden acabar con el coche en el taller, teniendo en cuenta que este tipo de reparaciones rondan los 1.000 euros.

El mismo efecto tiene estirar el motor al máximo, conducir con las marchas incorrectas, abusar de los acelerones y frenazos bruscos o acelerar con el motor frío. Este último gesto, sobre todo, acelera el desgaste interno del motor. Lo más adecuado es dar unos segundos al coche para que caliente el aceite, éste se expanda y al acelerar, el motor no se fuerce.

Por otro lado, conducir con revoluciones muy bajas puede dañar el propulsor del vehículo. En el caso de un diésel tendrá consecuencias directas sobre la vida útil de la válvula EGR, que acumula la carbonilla, y sobre la del catalizador (algo que también ocurre en los vehículos de gasolina). No son los únicos efectos ya que puede provocar la saturación del filtro de partículas o dañar el cigüeñal o las bielas.

Embrague

A la hora de conducir, hay una serie de costumbres que se adquieren con el tiempo y que tienen consecuencias negativas en la parte mecánica del vehículo. Una de ellas es llevar el pie izquierdo en el embrague, incluso cuando el coche está parado. Genera una serie de fricciones y rozamientos en la parte interna del disco de embrague que obligarán al conductor a pasar por el taller antes de tiempo y desembolsar, de media, unos 400 euros, el precio que cuesta cambiar el embrague.

Las principales averías causadas por los conductores

Caja de cambios

Una de las enseñanzas que se reciben cuando se aprende a conducir es que las manos deben colocarse en el volante en la misma posición que las agujas de un reloj cuando marcan las 9:15. Es un conocimiento que, en muchas ocasiones, va cayendo en el olvido porque los conductores buscan una posición más cómoda o, simplemente, porque la modifican con el tiempo. Una de estas variaciones de la postura consiste en conducir con la mano puesta en la palanca de cambios. Independientemente de si el coche es automático o manual, esta costumbre causará holguras en los elementos situados entre la palanca y la caja de cambios como, por ejemplo, los engranajes o los rodamientos, entre otros. Y esto sin olvidar que arreglar este elemento puede llegar a costar 1.500 euros.

Suspensiones y ejes

A la hora de estacionar el vehículo en la vía pública, el conductor se ve obligado a subirse a la acera por diversas razones: falta de espacio, necesidad en una maniobra, etc. Aparcar así es incorrecto y no sólo el bolsillo del conductor puede sufrir las consecuencias, también el propio vehículo. Cuando las ruedas no están a la misma altura por esta práctica, las suspensiones sufrirán más de la cuenta, sobre todo, cuando el desnivel supera los cinco centímetros. A esto hay que añadir que pasar por badenes y bordillos a una velocidad inadecuada también puede tener efectos negativos en las suspensiones, en los ejes y otros elementos.

Las principales averías causadas por los conductores

Líquidos y combustible

Hay líquidos que no podemos perder de vista. El primero de ellos es el anticongelante, sobre todo durante los meses más fríos del año. Las temperaturas bajas podrían llegar a congelar el agua rompiendo la parte más débil: el manguito. Bien es cierto que su reparación no es demasiado cara, pero el problema más grave es que la rotura se produzca durante la conducción porque podría suponer la completa pérdida del líquido y una avería más cara y grave. El segundo de ellos es el aceite. Un recalentamiento podría causar problemas más graves y, además, un color oscuro o lleno de impurezas es indicativo de que algo no va bien.

Al hilo de esto, no se puede perder de vista el líquido vital para el vehículo: el combustible. Según los datos del RACE, al año se registran más de 50.000 errores a la hora de repostar. Una cifra que supone el 26% de las averías más comunes provocadas por una negligencia, error o despiste. Una equivocación cuyo arreglo está en torno a los 400 euros ya que implica la limpieza del depósito, los conductos además del cambio de combustible y filtros.

Neumáticos

Los neumáticos son el punto de contacto del coche con el suelo. Esto provoca que tengan influencia directa en todo aquello relacionado con la conducción: dirección, estabilidad, frenado, etc. De esta manera, si las ruedas no tienen la presión que marca el fabricante o están demasiado gastadas, el coche lo notará. No sólo durarán menos y el coche responderá peor, también puede causar malformaciones que generen vibraciones o un pinchazo en marcha con las consecuencias que eso acarrea.

Comparar coches

Si las averías o los pasos por el taller son tan frecuentes que te han llevado a verte en la tesitura de necesitar un coche nuevo, puede que la decisión esté llena de dudas ya que decantarse por un vehículo no es algo sencillo o rápido. Con el objetivo de escoger el que mejor se adapte a las necesidades de cada conductor lo más aconsejable es comparar. Contar con una herramienta que lo agilice es muy útil. El comparador de coches de Rastreator.com no sólo convierte la búsqueda en algo sencillo, rápido y entretenido, también ayuda a cada conductor a elegir el modelo perfecto en función de sus gustos y, sobre todo, de sus necesidades.


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