Rastreator

¿No lo tienes claro? Ver todos

Coches

¿Quiéres comparar y ahorrar en otros productos y servicios con Rastreator?

Ir a Rastreator.com
Comprar

Ocho razones por las que no comprar un coche eléctrico (todavía)

29 Ene 2019

Comprar

Elena Sanz

Muchos se empeñan en dar motivos a los conductores para comprar un coche eléctrico, pero ¿y si todavía no fuera el momento? Hay varias razones por las que pensamos que (todavía) no debes adquirir un vehículo de este tipo.

Son una alternativa real e, incluso, han sido señalados como el futuro de la automoción. Han mejorado sus niveles de autonomía, han bajado los tiempos de carga y, sobre todo, han reducido los costes de producción que, de momento, les convierten en algo inaccesible para muchos bolsillos. Y a pesar de estos pequeños pasos, en 2018, las ventas de coches eléctricos e híbridos supusieron un 6,6%.

Con varios aspectos por mejorar y la misión de diseñar un programa en el que participemos todos los actores del sector (oferta y demanda), son muchos los que se empeñan en dar motivos a los conductores para comprar un coche eléctrico. Pero, ¿y si todavía no es el momento? En Rastreator.com nos hemos fijado en la otra cara de la moneda y te damos algunas razones por las que (todavía) no debes adquirir un vehículo de este tipo.

Sí, los coches eléctricos sí contaminan

El debate sobre las diferencias de contaminación entre los coches de gasolina, los de diésel y los eléctricos no radica en las emisiones que generan durante su uso. En ese ámbito, los últimos son los más limpios y ganan la batalla sin réplica alguna. Son muchos los que tildan esta comparativa de incompleta y lo hacen basándose en que la electricidad que se ha empleado para cargar las baterías de los eléctricos procede de centrales que sí pueden quemar gas, petróleo o carbón. De esta forma, no genera emisiones cuando está circulando, pero sí ha habido una contaminación previa.

Ante este panorama, la industria ya ha puesto varias soluciones sobre la mesa que pasan por fomentar el uso de energías renovables como la solar, la eólica o la mareomotriz, entre otras.

Razones por las que no comprar un coche eléctrico

A pesar de las ayudas, los coches eléctricos son muy caros

Hay verdades universales y, de momento, entre ellas se encuentra la relativa a los precios de los coches eléctricos: son muy caros. Eso es así. Es cierto que existen ayudas a nivel estatal y autonómico, que, por cierto, se han llegado a agotar en 24 horas, y que si se usan mucho, el gasto en electricidad puede llegar a compensar la inversión… pero, aún así, siguen saliéndose del presupuesto de la mayoría de los conductores. No en vano, con las mismas condiciones y prestaciones, un vehículo eléctrico puede llegar a ser 10.000 euros más caro que uno de gasolina o diésel. A esto hay que añadir que la oferta del mercado de ocasión es muy pequeña, una razón más por la que los conductores descartan comprar un coche de este tipo.

Los coches eléctricos no son cómodos (y no hablamos de sus asientos)

Los coches eléctricos no terminan de ser los más cómodos del mundo. Y no, no hablamos de su habitabilidad interior, sino de su disponibilidad. Este tipo de vehículos necesita organización y planificación por parte del conductor para no quedarse tirado en cualquiera de sus trayectos debido a la falta de batería. Se trata de un movimiento clave porque sin ellas correrá el riesgo de quedarse inmovilizado durante varias horas.

En el otro lado de la balanza se encuentran los coches de gasolina y diésel: aunque el conductor se encuentre con el depósito en la reserva, será un problema que podrá solventar en unos minutos en la gasolinera más próxima.

Su autonomía sigue siendo insuficiente

Junto al precio (del coche en sí y de sus baterías), hay otra razón que tiene más peso que el resto a la hora de desestimar la opción de un eléctrico: su autonomía. A pesar de los avances y de que muchas marcas ofrecen rangos que superan los 400 kilómetros, sigue siendo insuficiente porque son cifras que sólo se conseguirían en unas perfectas condiciones de conducción que, siendo sinceros, no existen y son, prácticamente, imposibles de conseguir.

Tanto es así que, salvando honrosas excepciones que se reducen a Tesla, la media (real) está en unos 200 kilómetros, una autonomía suficiente para el día a día, pero insuficiente cuando el conductor decide ir más allá. Igual que el resto de elementos que juegan en su contra. El sector está trabajando sin descanso para aumentar, de verdad, esas cifras.

Razones por las que no comprar un coche eléctrico

Las baterías, ese preciado elemento

En la escala de importancia, hay un elemento del coche eléctrico que destaca por encima del resto: las baterías. Obviamente cuentan con una garantía que las protege, pero el miedo al qué pasará cuando caduque ese periodo es una razón que echa para atrás a muchos posibles compradores. No es el único motivo: es un elemento muy caro que puede llegar a costar 5.000 euros.

Hoy en día se alquilan y se van renovando cuando es necesario y algunas marcas, las menos, ofrecen una garantía de por vida. En el futuro se espera que su precio sea más bajo y el proceso de sustitución más sencillo, pero nadie se aventura a poner una fecha estimada sobre la mesa.

La precaria red de recarga

Recargar el coche eléctrico requiere determinadas necesidades. La primera de ellas pasa por tener un garaje propio y la segunda consiste en instalar una toma de corriente especial en tu propio garaje.

Cubiertos estos dos primeros puntos, queda confiar en la red de puntos de recarga de la ciudad en cuestión. Lo cierto es que el mapa de carga va creciendo en determinadas localidades, pero sigue siendo insuficiente. La razón es simple: si no hay demanda no tiene sentido generar la oferta. Lo lógico es pensar que cuanto más aumente la presencia de coches eléctricos en el parque automovilístico español, más puntos se repartirán a lo largo y ancho de nuestra geografía. Además, no podemos olvidar que los fabricantes de baterías no recomiendan la recarga rápida (muy común en esta red) porque un uso abusivo puede afectar a la vida útil de estos elementos.

Razones por las que no comprar un coche eléctrico

Los tiempos de un coche eléctrico no son los de un Fórmula 1

Recargar un coche eléctrico requiere un tiempo, que, precisamente, no es breve. Hoy todavía son necesarias varias horas para conseguir porcentajes parecidos a unos 30 o 40 litros de carburante. Es cierto que los plazos de carga se han ido reduciendo, pero siguen siendo muy altos: en muchas ocasiones, una carga completa necesita hasta ocho horas.

Este es otro de los frentes en los que está trabajando la industria que aspira a reducir los ciclos de carga completa a tiempos como, por ejemplo, quince minutos. Cuándo lo lograrán es otra pregunta, por el momento, sin respuesta clara.

Los talleres especializados en coches eléctricos, grandes desconocidos

Si hay algo que juega a favor de los coches eléctricos es que se estropean muy poco. Eso sí, cuando necesitan pasar por el taller, encontrar uno especializado en este tipo de vehículos o uno en el que los conozcan a fondo es bastante complicado. Hay muchas localidades que ni siquiera cuentan con uno. Además, los costes son desorbitados: cambiar una línea completa de baterías, por ejemplo, puede superar los 9.000 euros. Igual que sucede con la red de recarga, la industria espera que con el aumento de la demanda crezcan este tipo de servicios.

Comparar para encontrar el coche eléctrico perfecto

Como hemos visto, los coches eléctricos todavía tienen una serie de barreras de entrada y algunos muros que derribar. La industria es consciente de ello y trabaja para limar estos hándicaps con el objetivo de lograr situarlos al mismo nivel que el resto de vehículos. Si a pesar de todo, estás pensando en hacerte con un eléctrico, elegir el perfecto para ti será complicado y por ello, contar con una herramienta que agilice el proceso es una ayuda muy útil. El comparador de coches de Rastreator.com no sólo convierte la búsqueda de un nuevo vehículo en algo sencillo y rápido, también ayuda a cada conductor a elegir el coche perfecto en función de sus gustos y de sus necesidades.