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Cómo

Cómo conducir de noche

06 Nov 2017

Cómo

Elena Sanz

El 73% de los conductores confiesa que no conduce seguro de noche, un periodo en el que deben mantener una actitud vigilante, atenta y anticipativa. Y es que el campo visual disminuye y provoca que el conductor no aprecie ni velocidad ni movimiento.

“A las 2 serán las 3”. Esta frase la escuchamos cientos de veces cuando, a finales de cada mes de octubre, se produce el característico cambio en nuestros relojes.  Es una modificación que tiene varias consecuencias entre las que se encuentra el momento en el que el sol se pone, algo que sucede antes y causa, por ejemplo, que los conductores tengan que ponerse al volante de noche con más frecuencia de lo habitual. Un escenario en el que hay que extremar las precauciones y por ello, tener en cuenta algunos consejos no está de más.

La hora en la que se circula por la carretera influye en la conducción. No en vano, según las cifras que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT), el 42% de los accidentes de tráfico se producen por la noche y el número de víctimas mortales es superior. Y no es el único dato que alerta sobre los riesgos que supone conducir entre la puesta y la salida del sol. En las vías urbanas, por ejemplo, la siniestralidad nocturna causa más colisiones, salidas de la calzada y atropellos a peatones. Si atendemos a la información que hay sobre estos incidentes en las carreteras, los atropellos son los que más pérdidas causan seguidos por las colisiones y las salidas de la vía.

A estos datos hay que añadir los de un estudio del RACE en el que se desvela que el 73% de los conductores ha confesado que de noche no conduce seguro debido a que su capacidad de visión se reduce. El 65% asegura que es sensible al deslumbramiento y el 32% de los conductores que tienen problemas de visión diagnosticados sufre dificultades al conducir de noche e, incluso, necesitan gafas al contrario que cuando se ponen al volante de día.

La mayor parte de estos riesgos se deben a que la percepción visual disminuye considerablemente. Es más, en condiciones normales, el 90% de la información del tráfico y de la vía llega a través de la vista. Cuando es de noche, los ojos y el cerebro tienen que hacer un mayor esfuerzo para ser eficientes y, por lo tanto, la sensación luminosa, la agudeza visual, la capacidad de reconocer los colores o los objetos ocultos por la oscuridad se reducen y reconocerlos es casi imposible. Si a esto se añade que, tal y como señala la DGT, la fatiga aumenta y los reflejos decrecen entre las 4 y las 6 de la madrugada, es recomendable contar con un buen seguro de Coche para solucionar cualquier imprevisto y, sobre todo, tener en mente algunas pautas a seguir para completar el trayecto sin problema alguno.

Imagen adjunta

Cómo conducir de noche

Cuando el conductor se pone al volante debe mantener una actitud vigilante, atenta y anticipativa independientemente de la hora del día que sea. Lo cierto es que cuando se trata de un horario nocturno, las precauciones se extreman y también aumentan:

Preparar el coche

Es un ritual que debe producirse con cierta frecuencia, independientemente de cuándo se va a llevar a cabo la conducción. Eso sí, hay casos como el verano, el invierno o los viajes nocturnos en los que hay que prestar especial atención a algunos detalles. En este caso, hay que mantener las ventanillas muy limpias sin olvidar las luces traseras, las de señalización y, por supuesto, los faros. Además, éstos deben estar bien regulados para evitar el deslumbramiento de otros conductores y la reducción de la capacidad de ver la carretera. Por otro lado, no hay que olvidar que lo más aconsejable es encender las luces de cruce, como mínimo, al atardecer.

Reducir la velocidad

Cuando se circula de noche, hay que adaptar la velocidad de conducción. ¿Cuánto? Lo necesario para que el conductor sea capaz de parar completamente el coche dentro del campo de iluminación de los faros. A esto hay que añadir que con la luz de cruce, la velocidad máxima recomendada por la DGT es de 90km/h.

Distancia de seguridad

Mantener una distancia de seguridad es una premisa básica que hay que cumplir siempre que se conduce, pero cuando esta actividad tiene lugar después de la puesta de sol debe ser, como mínimo, de 3 segundos respecto al vehículo que hay delante.

Retrovisores

Según la Confederación Europea de Automovilistas (CEA), hay que incrementar la frecuencia con la que se mira por los espejos retrovisores y debe hacerse, al menos, cada 10 segundos.

Paradas

Otro punto que también tiene que crecer cuando se viaja de noche son las paradas. Lo más recomendable es que lleven el tiempo necesario para que el conductor se recupere completamente.

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Luces largas

Las luces largas hay que usarlas siempre que sea posible sin olvidar cambiarlas por las cortas cuando exista la posibilidad de deslumbrar a otros usuarios de la vía. Además, hay que tener especial precaución en los adelantamientos. Cuando el conducto rebase a otro vehículo, hay que quitarlas y activar las de cruce. En el caso contrario, se puede llevar las luces largas hasta que el otro coche esté a la misma altura, momento en el que hay que poner las cortas.

Deslumbramiento

Al hilo de esto, si otro vehículo nos deslumbra hay que tener cautela, reducir la velocidad y detenerse si es necesario. Si esto no es posible, para recuperar la visión lo más adecuado es desviar la vista hacia la derecha buscando como referencia el arcén para circular junto a la línea que delimita el arcén sin invadirlo. Y si esto no funciona, es aconsejable cerrar el ojo izquierdo con prudencia.

Luz interior

La luz interior también repercute ya que si disminuye la intensidad lumínica del cuadro de instrumentos, el conductor verá mejor la carretera. Y es que cuanta más luz haya en el habitáculo interior, peor se verá el exterior.

Cansancio y sueño

Lo lógico es que los síntomas de cansancio, de fatiga o la dificultad para mantener la concentración aparezcan con mayor frecuencia en este escenario. Para combatirlo, se recomienda hacer algún ejercicio suave o ingerir alimentos o bebidas energéticas.

Otra de las apariciones casi inevitables es la de la somnolencia. La solución más adecuada consiste en parar para dormir unos 20 minutos y después beber un café o una bebida estimulante. Si con estos pasos no es suficiente y el cansancio persiste, lo más recomendable es dormir el tiempo que se necesite.

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¿Cuáles son los riesgos?

Coger el coche en una noche despejada en la que la luna llena brilla y alumbra una carretera en buenas condiciones es una gran experiencia. El problema es que las características de semejante escenario no siempre se dan y son sustituidas por vías estrechas, tráfico denso, malas condiciones climatológicas… Es entonces cuando a la conducción se suman riesgos como estos:

Vista

Después de la puesta de sol, no sólo se pierde agudeza visual. El campo visual también disminuye y la suma de ambos factores provoca que el conductor no aprecie ni velocidad ni movimiento. Además, la falta de luz puede ocultar peligros u objetos que sí son visibles durante el día.

Tiempo

Una de las consecuencias más evidentes del punto anterior es que no sólo aumenta el tiempo de reacción del conductor, también lo que tarda en identificar objetos y en interpretar correctamente la señalización vial vertical, horizontal y de balizamiento. Por otro lado, los conductores pueden ser deslumbrados por los faros de los coches que circulan en el otro sentido.

Las ventajas

Como en otras tantas cosas, hay partidarios y detractores sobre el hecho de conducir de noche. Los primeros optan por ponerse al volante después de la puesta de sol porque no sólo se han asegurado de tener un buen estado psicofísico, también han puesto a punto el coche y han planeado el viaje de forma adecuada y a conciencia. Cumplir estas condiciones es la base de las razones que dan para justificar su decisión:

Comparar para encontrar el coche mejor equipado

Teniendo en cuenta que, a partir de octubre, las horas del día con luz diurna menguan y muchos conductores se ponen al volante de noche, hay que estar preparado para la dificultad que supone controlar un vehículo en ausencia de luz natural. Por lo tanto, contar con las últimas ayudas en la conducción puede ser un factor que impulse la elección de un coche u otro. Escoger la opción correcta y, sobre todo, la que mejor se adapta a las necesidades de cada conductor no es sencillo. Es un proceso en el que cualquier ayuda es bienvenida y disponer de un comparador de coches como el de Rastreator.com facilita las cosas. Es la forma más cómoda y sencilla de encontrar el coche con el mejor maletero entre los más de 300 vehículos disponibles.


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