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La subida de los impuestos del diésel: ¿cuánto te va a costar?

28 Sep 2018

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Elena Sanz

Suben los impuestos sobre el combustible y los que más van a notarlo serán aquellos conductores que tengan un coche diésel. Os explicamos los motivos y cuánto os costará llenar el depósito.

En España hay 17,9 millones de coches impulsados por diésel, una cifra que supone el 57% del parque automovilístico nacional. Según la Agencia Tributaria, el consumo de esos vehículos supone el 68% del gasto que se hace en España en carburantes. En enero de 2019 estas cifras van a vivir una sacudida que se ha convertido en uno de los temas que más conversaciones genera en nuestro país: la subida de impuestos.

Hay pocas medidas tan impopulares como un incremento en una tasa y el combustible no iba a ser menos. Una decisión que está propiciada por la llamada de atención que Bruselas dio a España debido a la baja fiscalidad de los combustibles fósiles. Por ello, se propuso subir el tributo que afecta al precio del diésel y la gasolina… sin olvidar el que pesa sobre la matriculación. Así las cosas, esos 17,9 millones de coches con motor diésel tendrán que pagar unos diez céntimos más por litro. Os explicamos los motivos, hacemos las cuentas y repasamos las posibles consecuencias para que la subida de impuestos no alargue la resaca del 1 de enero de 2019.

 

El trasfondo europeo: las multas de Bruselas

La subida de impuestos sobre el carburante tiene un trasfondo. Bruselas puso sobre la mesa de los países miembro una serie de objetivos relacionados con el cambio climático y ellos se comprometieron a cumplirlos. En caso de no hacerlo, la Unión Europea (UE) les castigaría con multas de gran envergadura económica. España estaba en el punto de mira por el reiterado incumplimiento de estos principios.

A pesar de ello, Bruselas ha perdonado, de momento, a nuestro país. Por lo tanto, el incremento de la fiscalidad no sólo se antoja como una herramienta clave para cumplir con las órdenes europeas, también como una solución temporal que salva a España de la sanción económica. Eso sí, la UE ya ha advertido que deberá mejorar (y mucho) los altos niveles de contaminación que acumula si no quiere acabar en la corte de justicia europea como Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Hungría o Rumanía, entre otros.

La evolución de los precios del diésel y la gasolina

Con los datos recopilados hasta septiembre de 2018, tres meses antes de la subida de impuestos prevista por el Gobierno, el precio medio acumulado del diésel está en 1,211 céntimos/litro y el de la gasolina sin plomo 95 es de 1,304; es decir, una diferencia de 0,093, según datos de dieselogasolina.com. Echando la vista atrás se pueden observar las oscilaciones de esta distancia: entre 2011 y 2014 se movía en valores parecidos a los actuales, mientras la brecha aumentó ligeramente entre 2015 y 2017.

La subida de los impuestos del diésel: ¿cuánto te va a costar?

A la vista está que los precios de uno y otro han ido reduciendo distancias con el paso del tiempo debido, sobre todo, a la influencia de dos factores: el nivel de estabilidad económica y los conflictos internacionales. Un buen ejemplo de ello es el debilitamiento del euro o la situación política de Irán.

No son las únicas circunstancias que afectan al precio del combustible. No hay que pasar por alto la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia han bajado su nivel de producción mientras la demanda de petróleo sigue creciendo. A esto hay que añadir que el ritmo de implantación de los coches eléctricos es todavía muy lento para acabar con la dependencia de los coches diésel o gasolina.

La subida de los impuestos del diésel: ¿cuánto te va a costar?

La situación actual de los impuestos sobre el carburante

¿Cuál es la situación actual de la fiscalidad del carburante? Hoy en día, sobre la gasolina pesa un impuesto de carácter estatal y general que asciende a 40,07 céntimos/litro. En el caso del diésel, la cantidad es algo inferior: 30,70 céntimos/litro.

A este tributo hay que sumar otro (estatal y especial) de 2,4 céntimos/litro, una cantidad que es igual para los dos combustibles. Es en esta tasa donde se pretenden aplicar la subida, ya que se añadirá un tramo autonómico de 4,8 céntimos/litro y el impuesto final será de 7,2 céntimos/litro. De esta manera, los tributos estatales quedarán de la siguiente manera:

Con esta base, el objetivo del Gobierno pasa por aplicar un incremento escalonado de 10 céntimos sobre los impuestos del diésel. Se trata de una medida que sigue el camino marcado por la Unión Europea para 2030, la fecha límite para cumplir los objetivos medioambientales. Una serie de medidas que tienen el foco puesto en la descarbonización del transporte y en la transición hacia fórmulas alternativas como, por ejemplo, los coches eléctricos.

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La propuesta del comité de expertos

El objetivo está claro: subir el impuesto de los combustibles tradicionales con el diésel bajo el foco principal. Una reforma que el Gobierno pondría en marcha desde las autonomías ya que son ellas las encargadas de aplicar dicho gravamen. No se trata de una acción aislada que ha surgido de la nada, sino que forma parte de un informe elaborado por un comité de expertos sobre los diferentes escenarios que España puede adoptar de cara a la transición energética.

Entre esas propuestas que llegaron al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital se encontraba una subida de impuestos en el mundo de la automoción con dos puntos de actuación. El primero de ellos pasa por un incremento en la fiscalidad. El citado comité puso sobre la mesa la posibilidad de incrementar el precio del diésel en casi un 29%, una subida que estaría provocada por un aumento de las tasas que gravan al citado combustible. Eso sí, no sería el único. El informe también contempla el incremento del coste de la gasolina en un 1,8%.

El segundo punto se centra en el impuesto de circulación. El comité de expertos propone penalizar a los coches diésel subiendo este gravamen a todos los vehículos que estén impulsados por este combustible. Un aumento fiscal que correría a cargo de los ayuntamientos.

Por otro lado, el informe pone especial énfasis en lo necesaria que es una apuesta real por la democratización de los coches impulsados por energías alternativas como los eléctricos, los de gas o los híbridos. Algo a lo que añade el papel esencial que jugarían las ayudas del Gobierno para la compra de los mismos. No en vano, el Ministerio de Energía recuerda que el transporte es el mayor responsable en el incremento de emisiones que han propiciado el efecto invernadero en España en los últimos 25 años. Y va más allá recordando un dato de 2015: un año en el que el 63,5% del CO2 procedía de los automóviles.

 

¿Cuál es el objetivo?

Toda subida de impuestos requiere una explicación y el Gobierno se ha encargado de dejar claro que responde al objetivo de proteger el medio ambiente, pero, obviamente, se producirá una recaudación económica. Los cálculos apuntan a 2.100 millones de euros que se emplearán en esta batalla contra el cambio climático.

Eso sí, esta cantidad no llegará de repente, sino que lo hará de forma escalonada a lo largo de toda la legislatura ya que, por ejemplo, en la primera fase (que tendrá lugar en 2019) la subida sería de dos o tres céntimos por litro. De esta forma, el primer año se obtendrían 600 millones de euros y el resto llegaría de manera sucesiva hasta 2021.

¿Cuánto costará esta subida?

Si todo va como lo previsto, en enero de 2019 se aplicará la subida de impuestos en el tramo autonómico y éste dejará de oscilar entre los 0 y los 4,8 céntimos/litro para fijarse únicamente en la segunda cifra en todo el territorio nacional. De esta forma, si le sumamos la parte estatal y especial, el tributo final será de 7,2 céntimos/litro.

¿Cómo repercutirá en las tasas finales de la gasolina y, sobre todo, en las del diésel? En el primer caso pasarán de 40,07 céntimos/litro a 47,27 y en el segundo de 30,70 céntimos/litro a 37,9. Sabiendo cómo quedarán los impuestos, son muchos los conductores que se preguntan el efecto que tendrán en su bolsillo cada vez que pasen por una gasolinera para llenar el depósito de su coche diésel. En principio, pagarían unos 9,55 céntimos más por cada litro que echen. De esta manera, llenar un depósito de 50 litros costará unos cinco euros más y algo parecido sucederá con uno de 60 litros: el sobrecoste será, aproximadamente, de seis euros.

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Algunas de las voces más críticas del sector, como Faconauto, la patronal de los concesionarios, han asegurado que el impacto de este incremento en la fiscalidad del gasóleo será fuerte y han aprovechado para solicitar una revisión porque creen que “no podrá ser asumido por los consumidores ya que cada vez que llenen el depósito supondrá un aumento de 10 euros en la factura”.

El Gobierno, por su parte, ha declarado a través de María Jesús Montero, ministra de Hacienda, que esta subida en las tasas será de “3,3 euros al mes para el conductor medio. Este sería el impacto para un conductor que haga unos 15.000 kilómetros al año con este carburante. No tendrá una repercusión importante para el ciudadano”. Además, el Gobierno ha cuantificado el incremento y ha deducido que la aportación será de “de 38 euros por cada 1.000 litros. No se busca recaudación, sino un efecto disuasorio y una manera de responder a la agresión que está sufriendo el planeta”.

¿Cuándo y cómo se producirá?

Como cualquier proyecto, la subida de impuestos cuenta con un calendario, que, en un principio, apuntaba a 2018 como fecha de inicio. Lo cierto es que el pistoletazo de salida se dará, en principio, el 1 de enero de 2019 y concluirá un par de años después, en 2021. Aunque todavía no se han hecho públicos todos los detalles y términos del plan, este incremento de impuestos estaría contemplado en los Presupuestos Generales del Estado para 2019.

A partir de ese momento, la polémica subida, que podría encarecer hasta 15 céntimos el litro de diésel, afectará a todo el territorio nacional. Esta vez no se librarán ni aquellas comunidades autónomas en las que, hasta ahora, el tramo autonómico era inferior al del resto o, directamente, no existía como es el caso de Navarra, País Vasco, Cantabria, La Rioja o Castilla y León. Evidentemente, estas zonas serán las que más noten el incremento de impuestos.

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La excepción de la norma

Hay muchas normas que cuentan con una excepción que las confirma y esta subida de impuestos no iba a ser menos. El incremento sobre el combustible no afectará a los transportistas y a los agricultores y podrán seguir beneficiándose de las bonificaciones que tienen para el diésel profesional. Además, es una forma de evitar que el mayor número de impuestos no afecte directamente a los precios de los bienes transportados o de los productos agrícolas.

Las consecuencias

El sector de la automoción no permanecerá impasible ante esta subida de impuestos. Las consecuencias se notarán y la mayor parte de las previsiones sobre el escenario del futuro apuntan a una bajada de las ventas de coches diésel.

Las diferentes medidas medioambientales que ya están en marcha, como Madrid Central, más las que están por llegar han hecho que los conductores se planteen otras alternativas. No en vano, eran muchos los que se decantaban por un vehículo impulsado por diésel porque el precio de este combustible era más bajo y compensaba la mayor inversión en la compra y en el mantenimiento del coche.

Los vehículos nuevos notarán el efecto de esta medida. No en vano hasta junio de 2018, según los datos de la consultora MSI para Faconauto, las ventas de los diésel han bajado un 18,3% y, en paralelo, las de gasolina han crecido un 35%. Es más, hasta agosto del mismo año, la proporción entre los coches de diésel y los de gasolina es de 36,9% y 57,1%, respectivamente. Los de stock, los de kilómetros cero o los de segunda mano, por su parte, también sufrirán las consecuencias. Y es que las marcas y fabricantes ya han puesto en marcha fuertes campañas de descuentos sobre este tipo de vehículos.

Por otro lado, se incrementará el importe procedente del impuesto de matriculación. La razón es simple: este tributo se basa en dos factores y uno de ellos son las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Si los conductores dejan de lado los coches de diésel, podrían decantarse por uno de gasolina, que emiten más CO2 y, por lo tanto, pagarán un mayor porcentaje en la citada tasa. Finalmente y al hilo de esto, surge otra de las consecuencias: el aumento de las emisiones de dióxido de carbono.

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